Aclaraciones :

Por decisión propia del autor del blog, uséase yo, procuraré no poner enlaces ni fotografías. Si alguna vez lo hiciera, será foto con derecho de autor, que seré yo... Que luego viene el coco y nos cruje. Previsión, mi pequeño saltamontes, previsión.

martes, 17 de abril de 2018

LA FINCA

El lugar en cuestión, recurrente para mí en los últimos años, no tiene mucho de especial a priori. Pero lo tiene. Los ojos no experimentados, las personas que no sean de la zona, los que no conozcan al dueño o a algún pariente, los que nunca hayan tenido que visitar (por motivos de trabajo, desde luego) el escenario protagonista de este post, no encontrarán diferencia alguna entre ese pedazo de terruño de cualquier otro de los muchos que le rodean.

Al aire libre se halla, pues, ese enclave en particular. Fijándote con atención, comienzas a adivinar algunas diferencias apreciables en comparación con los aledaños. La finca es grande. Muy grande. En el gremio se la conoce como “la de las ochenta”, en clara referencia a su aproximada extensión, dicha esta en hectáreas. Otras detalles la diferencian. No es extraño que se encuentren variadas construcciones en otras fincas de la comarca, siendo las habituales naves de ganado o destinadas a la guarda de aperos y maquinaria. Alguna de ellas está destinada a vivienda habitual, aunque es esto infrecuente. Pero en la finca había construcciones de los tres tipos.

La primera vez que escuché hablar de ella, comprendí que ya la conocía. Había estado trabajando relativamente cerca, y en el mismo sector, al mismo tiempo que la amueblaban. Así es como se denomina al proceso de montaje de tuberías subterráneas, sistemas de hidroválvulas y sistemas de aspersión final, así como el aparataje eléctrico que demande la instalación. Como impresión inicial, me llamó la atención la elevada duración del proceso. Nada más.

Hasta que cambié de empresa, y, en mi papel de maquinista, me tocó ir varias veces a arreglar averías. Con el tiempo, me fui enterando del caótico sistema de montaje que tenía instalado, muy diferente a como lo hacen el resto de empresas. Las averías, pequeñas pero molestas en su mayoría, se prolongaron durante años. Mi hermano, también maquinista, también la visitó varias veces.

Lo más heavy, y mi recuerdo más potente, sucedió hará unos cinco años, quizás seis. Os sitúo. Llaman a mi jefe. Hay que ir a la de las ochenta. Hay varias averías en diferentes puntos de la finca y tienen que quedar arreglados en el día, pues el agricultor ha perdido el riego del día (cuesta mucho dinero tirar el agua, y también no tirarla) y tiene otro programado para el día siguiente. Volamos con nuestro pequeño camión y nuestra miniretro, un gracioso (y tremendamente útil) conglomerado de hierros y plásticos rojos y negros, dotado de pequeñas orugas plásticas, y llegamos a la finca.

Sopla el aire. Mucho. Durante la descarga de la máquina, comienza a llover. Ráfagas de aire que convierten las gotas de agua en pequeños proyectiles que me golpean en los ojos. Duele. En la radio, durante el trayecto, hablaban de ciclogénesis explosiva. Es la única vez que he vivido algo similar en mis carnes.
Durante las siete u ocho horas que soportamos los que allí estuvimos, este que os escribe, a bordo de una maquinita que solo tenía un trozo de chapa por techo y ninguna protección lateral (puse unos gruesos cartones que, literalmente, duraron quince minutos), hubo un momento mágico. Lo que sería la guinda. Tras cinco horas trabajando en un lateral de la parcela, me señalaron las lejanas naves. Estaban casi a un kilómetro.

-¿Ves los edificios? -me dijo Emilio. Se llamaba Emilio.
-Sí -respondí, temiéndome lo peor.
-La siguiente avería está unos cuatrocientos metros por la parte de atrás. Nos vemos en un rato.

Dicho esto, él y sus hombres se montaron en la furgoneta. Yo tiré de la diminuta palanca del acelerador, y maniobré para comenzar la andadura. Las lágrimas me impedían ver, a pesar de haberme subido el cuello del abrigo hasta la frente. La velocidad máxima de una miniretro, desplazándose por un terreno húmedo/mojado y lleno de piedras, tirando por lo alto, puede ser de unos dos a tres kilómetros por hora. Siempre que no te atolles (lo hice, varias veces). Y siempre que una de las orugas no presente una manifiesta menor potencia de lo normal (sí, ocurría).

Fueron, probablemente, los setenta y ocho minutos más brutales que recuerdo, en cuestión de temporales.
Hoy estuve en la finca. Día soleado, ni pizca de aire. Tiene sembrada remolacha. Y he solucionado una pequeña incidencia que tenía. Cuando la dejaba atrás, volví a añorarle. Pasa el tiempo, y no mola. Puñetera mierda.


Gerardo M.C.

viernes, 2 de marzo de 2018

DE PRESENTACIONES Y SENSACIONES

¡Hola, gentes! Perdón por el momentáneo “abandono” del blog. Ha habido varios culpables, pero la cuestión es que todo se ha resuelto de forma satisfactoria y que vuelvo a pilotarlo.

Dos pequeños incisos antes de comenzar a desarrollar la actual entrada. El primero: para los que no me sigáis por Twitter, sabed que la ganadora y por tanto, la dueña del ejemplar del último sorteo, fue @1nitilla de Madrid, que ya disfruta del ejemplar en su casa. El segundo apunte, dar las gracias a todos los que ayer, uno de marzo, pasásteis del mal tiempo y me acompañásteis en la Biblioteca Pública de León, en la tercera presentación de la novela POZOS. También a todos los medios de comunicación que me echásteis una mano con la promoción del acto. Mil gracias.

Tras ese último acto, se me ocurrió escribir la entrada de hoy. Y, ¿a qué obedece esa ocurrencia, más bien, esa necesidad? Bueno, quiero describiros una sensación que experimento tras las presentaciones literarias que llevo realizadas, y compartir con vosotros y vosotras algunas impresiones. Puede que hayas vivido algo similar; quizás, con suerte, seas escritor o escritora… Si has pasado o pasas por esto, compártelo. Por favor.

La cuestión es, que cuando acabo una presentación, y me ha ocurrido en las tres que llevo, me invade una gran frustración que me dura hasta bien entrado el día siguiente. ¿A qué se debe? No estoy seguro. Puede que sea por el formato (presentación, exposición, turno de preguntas rápidas, venta y firma), es posible que simplemente tenga que ser así, y que haya otro momento y otro lugar para lo que a mí me gustaría que ocurriese en una presentación ideal.




¿Y qué me gustaría? Me gustaría dedicaros más tiempo de forma individual, aunque fuera un poco más, pero de calidad. Quisiera poder escuchar y disfrutar de algunas de las anécdotas que, aprisa y corriendo, compartís conmigo mientras os firmo el ejemplar que acabáis de adquirir. A veces es materialmente imposible, y es frustrante. Y eso que somos unas decenas de personas. No me imagino como lo llevan los superventas… A veces, por el hecho de ser novato en estas lides y de estar concentrado en la dedicatoria (aún no tengo una corta y estándar, ni falta que hace, añado), pierdo en mi memoria hasta vuestros nombres y los lugares de donde venís o vivís. ¡Qué rabia! Algunos me los chiva luego mi pareja/cámara/comunity mánager, pero no es lo mismo.

Siento que me pierdo media presentación, incluso, que me pierdo lo mejor de las presentaciones. Siento que lo mejor no soy yo hablando y tratando de explicar (a veces, entre sudores fríos) qué es la novela, por qué la escribí y qué espero de ella. Supongo que eso es importante, claro. Se supone que estáis ahí para ello, creo. Soy novel, comprendédme. No obstante, y ayer tuve suerte en ese sentido, el turno de preguntas fue animado y ameno, y tuve la suerte de contar con varios oriundos de La Cabrera, incluso vecinos de Pozos, lo que hizo más llevadera la cosa.

Supongo que una presentación no es el lugar ideal para lo que yo quiero o querría. ¿No lo es? Quizás en las Semanas Culturales y en las Ferias de los Libros mitigue esta sensación, este resquemor. Sé también, que en la siguiente presentación no me va a ocurrir. ¿Por qué? Porque es en Semana Santa y porque es en Truchas. Tengo muy claro que me voy a tirar casi todo el día en la localidad, de modo que si me quedan ganas de hablar y de escuchar después de la presentación y después de estar todo un día con vosotros y no solo una hora, todo lo más, es que estoy apañado.

Aprovecho para emplazarte, lector o lectora, a dejarte caer por La Cabrera esta Semana Santa. Puede que coincidamos tomando un chocolate en Castrocontrigo, que nos crucemos con el coche en un tramo curvo entre Torneros de la Valdería y Morla (cuidado con los Bambis y con los jabalíes), o que nos veamos paseando por Truchas o por Pozos. En todo caso, tienes mucho que ver y que disfrutar. Y, ya que estamos, te invito a la primera presentación de POZOS en Cabreira, que será, a falta de confirmar, el viernes 30 o el sábado 31. En cuanto esté cerrada, os la chivo. Ojalá veros…

Buena lectura.



GERARDO MARTÍNEZ C.

P.D. Un "Bambi" es la forma cariñosa con la que mi chica y yo llamamos a los corzos, ciervos y animales peludos similares.

jueves, 4 de enero de 2018

FELICES REYES (SORTEO POZOS)

    ¡Hola, lector! Por fin, dos mil dieciocho… Deseo que hayas comenzado el año con alegría y jolgorio, o, al menos, con esperanzas. Aquí este que te escribe, quiere ayudarte alegrándote un poquillo en la medida de lo posible, que tampoco es mucho, no creas…
    
    Tal y como te tenía prometido, inmerso en plena promoción de Pozos, mi primera novela, quiero sortear y voy a sortear, un ejemplar dedicado y firmado para tu disfrute o el de la persona a quien le quieras regalar el libro. Eso, si eres el agraciado (o agraciada), dependerá de ti. Aclaro que este sorteo en concreto, es exclusivo para gentes tuiteras. Lo entenderás mejor leyendo las reglas.

    Estas son las reglas para participar:

    Paso 1 :   Sígueme en Twitter (@IrrealidadByPol). Si ya lo haces, mejor que mejor. Si no tienes cuenta… ¡Hazte una!

    Paso 2 :   Puede participar cualquier persona, desde cualquier país del mundo. Una cuenta, un voto. Si ganas y resides en España, me encargo de los gastos de envío. En caso contrario… pues no. O sí… Bueno, ya se verá.    

    Paso 3 :   Al final de este post, en la sección de “Comentarios”, deja un mensaje indicando tu nick, tu deseo de participar y un mail (para poder contactar contigo en caso de ganar). Si no indicas las tres cosas, no te adjudicaré número.

   Paso 4 :   Asignaré un número, por orden de inscripción, donde el 00 será el primer número y el 99 el último. Por tanto, habrá un máximo de 100 participantes. El plazo final de inscripción es el viernes cinco, a las 11:59 p.m. (5/1/18). Pondré la lista de participantes en los comentarios, con sus números respectivos, antes del sorteo.

   Paso 5 :    En dos días, atento al Sorteo del Niño, y, en especial, a los dos últimos números. Si son los tuyos… ¡Enhorabuena! Me pondré en contacto contigo y te enviaré tu ejemplar personalizado.

   NOTA IMPORTANTE:   Si participas en el sorteo y, además, pones el enlace de este post (Ver parte baja del mismo) en tu Twitter, te llevarás, en el caso de resultar ganador o ganadora, un pequeño regalo sorpresa relacionado con la novela. Añado, que será algo exclusivo…

   Lo prometido es deuda y yo he cumplido. ¿Te animas a participar?



   Gerardo Martínez 

P.D. Si no llegamos a 100 participantes y sale un número no asignado, sortearé el mismo día el ganador. Eso sí, será de forma casera... ¡Mucha suerte!

miércoles, 27 de diciembre de 2017

POZOS: COMIENZA LA ANDADURA


    ¡Muy buenas a todos y a todas! Desde este humilde blog, espero y deseo que vuestras navidades estén siendo lo suficientemente buenas; que tanto tú como todos los tuyos estéis a tope de salud, que la situación laboral no os esté engullendo y que sigáis teniendo un hilo, como mínimo, de esperanza de futuro. Así están las cosas. Creo.




    El propósito de este post es compartir novedades personales y literarias con todos vosotros (y vosotras, claro está). A punto de sumergirnos en el dos mil dieciocho, y con cuarenta y un años recién cumplidos, encaro el año entrante con una novela en las librerías, un puñado de presentaciones en la agenda y algunos proyectos por madurar bajo la manga.

    Ante todo, mi más sincera gratitud hacia muchos y hacia muchas. Doy las gracias a mi editor, Jose Antonio Martínez Reñones, que decidió apostar por (mi) un autor desconocido y por un ladrillo de seiscientas treinta páginas. Gracias a los compradores/as y lectores/as de “Pozos”, a los que espero no defraudar y, con suerte, anhelo entretener, enganchar y arrastrar a una aventura inolvidable llena de preguntas, dudas y suspense. Gracias a todos los asistentes a la primera presentación en Santa María del Páramo (vídeo del acto colgado en la página de Facebook “Pozos, La Novela”). Supongo que se notaron los nervios de este primerizo que ahora os escribe. En fin… me lo pasé muy bien. Me lo hicisteis pasar muy bien. Gracias. También agradecer el excelente trato dispensado por la Alcaldesa del municipio, Alicia Gallego, por el Concejal de Cultura, Omar Sabaria, y por Tino.

    En otro orden de cosas, os comento las maneras de haceros con la novela. Si resides en la provincia de León, deberías de verla en casi todas las grandes librerías y en centros comerciales. En caso contrario, y al igual que para el resto de España, tenéis tres formas:

- Vía Web (Editorial): www.lobosapiens.net      Gastos de envío gratis pagando por adelantado.

- Pidiéndola/reservándola en tu librería o establecimiento habitual. Entiendo que estos se dirigirán a su vez a la editorial (Ediciones del Lobo Sapiens, León)

- Si no hay mejor manera, @IrrealidadByPol en Twitter y “Pozos, La Novela” en Facebook.


    En cuanto a fechas, la siguiente presentación, cuyo cartel procuraré subir en cuanto lo tenga, será en La Bañeza el día 11 de enero, a las 20:00 h. en el Salón de Actos anexo a la Biblioteca Municipal. Con antelación, tendré el honor de ser entrevistado por Paloma Muñoz (Onda Cero La Bañeza-Astorga). En prensa, por el momento, saldrá algún tipo de reseña en El Adelanto Bañezano, en su edición del cinco de enero. Seguiré informando.

    Tengo pendiente el sorteo de un ejemplar (puede que sean dos, je je je) vía Twitter. Y lo prometido es deuda; pero lo afrontaré en el siguiente post. Que no está muy lejano en el tiempo. Añado.

    Os dejo algunas fotos. Nos leemos.







    Gerardo M.C.      @IrrealidadByPol en tu Twitter

    P.D.    La primera foto es una magnífica panorámica del escenario principal del libro. Tomada hoy a mediodía.

sábado, 9 de diciembre de 2017

DE VUELTA... Y CON PLANES

¡Muy buenas, gentes maravillosas! Se os saluda, yo que sé, mucho tiempo después de la última vez que escribí por aquí. ¿Motivos? Variados.

Desde mi último post, ha madurado uno de mis más importantes proyectos vitales en los últimos tiempos: mi primera novela, Pozos (Ediciones del Lobo Sapiens), sale a la venta en librerías de León y algunas de Valladolid el próximo día 20.

Vivo estos días inmerso en ese extraño submundo que rodea la publicación de tu primer libro. Todo es nuevo, extraño y divertido, y te permite conocer gente y reconocer a otra. Un poco de todo. El sábado 23 tengo la primera presentación y, no sólo estoy verde, me apetece estarlo. Tengo la idea de explicar, desde un mínimo orden, el cómo y el porqué de Pozos.

Aprovecho para deciros, si sois usuarios de Twitter, que cuelgo fragmentos y fechas de presentaciones bajo el hasthag #PozosLaNovela y ahora, también lo haré por aquí.

Con el timón de nuevo entre las palmas de las manos, os saluda con satisfacción...


Gerardo M.C.
@IrrealidadByPol en tu Twitter

martes, 16 de febrero de 2016

LA CARRETERA Y LOS CUATRO ANIMALES. UN SEGUNDO.


   Un segundo, cambia vidas. Un segundo, cuesta vidas. Un mal segundo. Y ya no estás.

   Mi segundo, se produce en la carretera. La carretera, vaya usted a saber que numerico es ( LE-7508 ), se encuentra situada entre las localidades leonesas de Regueras de Arriba y San Pedro de las Dueñas, ayuntamiento de Santa María del Páramo, para no llevarse a error los de afuera. Tierras de labor antaño baldías, no más de cien años atrás en la memoria, afortunadamente modernizadas y productivas fincas de regadío a día de hoy, contribuyendo al consabido ( y profundamente aburrido y/o armonioso ) paisaje de eternos maizales parameses.

   Mi segundo, se produjo hoy, a eso de las ocho y media de la noche. Me encontraba en la carretera, en una de mis carreteras favoritas. De pequeño, era la carretera que me separaba del colegio, del seminario, del instituto, ya en menor medida. Me separaba de mis deberes, de los edificios, del asfalto, del bullicio semanal. Me transportaba a la casa de mis abuelos. A la casa donde toda la familia nos encontrábamos y nos reencontrábamos. A la casa donde mis abuelos nos recibieron y acogieron aquel frío invierno, en el que mi madre tuvo los santos ovarios de coger una maleta, a sus dos hijos de dieciséis y diez años respectivamente y dejar la casa familiar, con motivos sobrados. Ole tus ovarios, Madre. Te quiero. A la casa donde le hacíamos trastadas a la abuela, donde nos escondíamos en el pajar de su segura regañina, para volver a reír con esa risa inconfundible, contagiosa, pocos segundos después. Donde el abuelo era omnipresente, lo sigue siendo. Donde jugaba con mi primo al baloncesto. Con mi hermano a pegar tiros ( si, fuimos nosotros ). Miles de risas.

   La carretera nos transportaba, a mi y a mi hermano, al verano, con mis primos, con todos mis primos y primas. Con mis tíos y tías, con todos. Me llevaba a esas comidas de la abuela, a esas obras de teatro, a esas reprimendas de abuelo, a las gallinas, al huerto. A los gatos, a los amigos, a las bicis. A las navidades, a las fiestas en general, a las ensaladas, a las charlas, a las confidencias. A la mesa pequeña, a las sillas pequeñas. A la felicidad.

   Te quiero, Mamá. Pase lo que pase, Te Quiero y me ocuparé de ti. Me di completa cuenta en la carretera. La carretera era y es contigo. Hoy fue por ti. Siempre será por ti. Quiero que sepas, que pienso en el abuelo cada vez que le veo, pasando por la carretera. Con su bici. Siempre con su bici. Se le extraña. Todos te queremos.

    Adoro la carretera. De chaval, producto de la inexperiencia, iba, como todo chaval con sangre, más rápido de lo debido. También por ella. Uno de los recuerdos que tengo en la carretera, es ir conduciendo un Opel Kadett blanco de esos tipo ranchera, con dos asientos. Olía a gasoil. Pero eso, con dieciséis años y una prima tuya al lado, poco importa. Felicidad absoluta a cien por hora.

   Respeto a la carretera. Pero es más que eso. Es mucho más. He conducido y conduzco mucho. He visto casi de todo, que mierda esto de llegar casi a la cuarentena. ¨Respeto todas las carreteras, pero en especial, las que más conozco. Es a las que más miedo tengo. Y conozco muy bien a la carretera.

   El primer animal fue una lechuza, quizás un búho. Blanco, majestuoso. A unos diez metros delante de mi, cruzando la carretera perfectamente iluminado, de derecha a izquierda. A unos dos kilómetros de Azares del Páramo. A mis ochenta kilómetros por hora, observé fascinado su vuelo. Adoro los animales.

   Recordé la cantidad de animales con los que te puedes cruzar de noche por las carreteras leonesas. Si sois de fuera y visitáis La Cabrera, id con mil ojos. Podéis encontraros con jabalíes y corzos, entre otros, con mucha facilidad. Recordé extremar la precaución y moderé la velocidad. Noche estrellada, helada en ciernes.

   El segundo animal fue un águila o similar. Surgió de la noche, desde mi espejo del conductor y sobrevoló el techo de mi coche, a un metro escaso. No me había asustado tanto un animal, desde lo del jabalí en Cuenca. Los lectores asiduos ( risas ) ya sabéis de que hablo... No pasó nada.

   Mi segundo, se produjo cuando me encontré con el tercer animal. Tres kilómetros después de Azares, en la carretera, en un segundo, el perro se abalanzó. No tengo mejor manera de describirlo. Un enorme perro negro, de estos tipo ovejero, saltó desde el arcén izquierdo hasta el centro de la carretera, provocando una buena clavada de neumáticos y un plano en las delanteras a lo Lewis Hamilton. Un giro rápido de volante y evité un accidente completamente inesperado. Y creo que no era solo un perro, creí ver dos por un instante. Gracias al excelente estado de conservación de la carretera, que compite por el premio a la Peor Carretera de los dos Reinos ( León y España ), por quinto año consecutivo, con la LE-413, entre Santa María del Páramo y Valcabado del Páramo, el frenazo acabó en bache y reventón de rueda. Tal cual. Y con perros fuera. Un segundo. Un saludo al dueño de los perros.

   Una rueda después, y dos kilómetros escasos más adelante, se apareció el cuarto animal. Si no llevaba susto ya, entre mi peculiar semana, y lo escrito, se me cruza un zorro con una parsimonia inaudita, animal raudo como es. El desfile animal acabó aquí. Y el segundo, por poco, acabó bien.

   La carretera, sigue estando hecha un asco. Un año más. Un abrazo a nuestros políticos. Chapó.


P.D.  Dedicado a TODA mi familia. A la que está, y a la que no está. A los tíos y a las tías que están ahí cuando se les necesita, aunque no transiten por mi carretera a menudo. Dedicado a mis abuelos. A los cuatro. Os quise, os quiero, os querré. Sois mi orgullo y el orgullo de los vuestros.

P.D.2 Dedicado en especial A MI MADRE. Haré por ti lo que tenga que hacer. Espero que me comprendas algún día, que sepas ver, que solo el amor hacia ti me guía. Suplico a Dios que así sea. Y que me sepas perdonar. TE QUIERO. TODOS TE QUEREMOS.